Listado de cosas fijas

lunes, 30 de abril de 2012

Emigrantes


Shaun Tan
Barbara Fiore 
132 Págs.
Emigrantes es una historia sin palabras, capaz de hablar el lenguaje universal de todos aquellos que han emigrado por alguna razón. Sus protagonistas no tienen nombres conocidos, por lo que se vuelven emigrantes anónimos capaces de representar las historias de miles de personas en todo el mundo. 
El peso de lo la historia lo lleva un joven padre de familia, que deja atrás su tierra y su familia en busca de una vida mejor para todos. Para ello emprende un largo viaje en barco junto a muchos otros que parecen estar su misma situación.
Al llegar enfrentarse a los mismos obstáculos que cualquier inmigrante, la burocracia de una oficina inmigración, un idioma que no habla, indicaciones que no entiende, mapas que no puede seguir, aparatos que no sabe usar, comida que es incapaz de cocinar, el rechazo de algunos, la falta de oportunidades, etc. en definitiva un mundo que le rechaza de manera despiadada. 
Sin embargo, la llave de esta realidad no está en la propia realidad, sino en la gente con la que se encuentra: otros emigrantes que ya se han adaptado y que le ayudan situarse en la nueva situación que le toca vivir y que le cuentan sus propias historias dejadas atrás. Así, poco a poco y siempre gracias a los demás irá haciendo una vida nueva que le permitirá dirigir su propia historia hasta tiempos mejores, pasando de la desolación inicial a una esperanza vital que habrá que descubrir viendo esta novela gráfica. 
Son muchos los aciertos que Shaun Tan tiene en esta novela, en primer lugar al prescindir del texto en favor de una narrativa visual parecida a un cómic, hace que su historia no necesite ser traducida, por tanto sea inmediatamente accesible a cualquier persona independientemente de su origen cultural. Emigrantes es de entrada universal en cuanto al lenguajes. Además nos obliga a ponernos en la misma situación que el protagonistas: nosotros igual que él no podremos leer ni entender nada. 
En segundo lugar Shaun sitúa la historia en una país ficticio, casi extraterrestre, que resultará extraño para cualquier persona de este mundo. Este mundo alterno, tiene su propio idioma y su propia lógica muy parecida al nuestro pero con pequeñas variaciones, p.e. mascotas imposibles, aparatos ilógicos e instrumentos musicales inverosímiles. Rarezas que contrastan con un dibujo realista, casi fotográfico que retrata personajes totalmente creíbles, como sacados de viejos álbumes de fotos, trayéndonos las nostalgias ajenas que evocan las viejas fotografías y dando de nuevo peso a la humanidad como punto de encuentro ante cualquier realidad diversa.  
Otro gran hallazgo de Shaun es las historias que cuentan los emigrantes: alegorías de la guerra, de la explotación, de la dictura, de la falta de libertad. Historias que por metafóricas consgiuen ser tremendamente concretas y universales. 
Gracias a estos trucos narrativos Shaun Tan consigue crear una novela gráfica que logrará recrear en cualquier emigrante del mundo el sentimiento de extrañeza de llegar sin billete de retorno a cualquier remoto lugar del mundo. 
Una novela para ver y para mostrar.
Recomendada para todas las edades, sobre todo a aquellos que, cómo el suscribe, un día abandonaron su tierra. 
José A. Pérez-Robleda







lunes, 12 de marzo de 2012

Un día diferente para el señor Amos


Philip C. / Erin E. Stead
Océano Travesía. México, 2011
20 págs.


El señor Amos es un hombre de mediana edad, que trabaja como guardián de un zoológico. Allí tiene mucho trabajo pero siempre encuentra tiempo para sus amigos: juega al ajedrez con el elefante, a las carreras con la tortuga, hace compañía al tímido pingüino, presta su pañuelo al rinoceronte y lee cuentos al búho que tiene miedo a la oscuridad. Sin embargo, un día de catarro el señor Amos no puede ir al zoo y son sus amigos quienes tienen que cuidar de él.

Para contar esta historia Phili C. Stead nos ofrece un texto lleno de ritmo, con pausas y momentos de intensidad, que invitan a contarla, más que a leerla, eso sí, enseñando las ilustraciones en las que el lápiz de Erin E. Stead ha sido capaz de dotar a los animales de una mirada inteligente, de narrar las historias paralelas que viven los animales pequeños y de llenar de detalles un álbum que podrá sorprendernos muchas veces.

Al final del día, los animales se quedan a dormir y Amos le da las buenas noches al elefante y a la tortuga y al pingüino y al rinoceronte y al búho, que le lee un cuento antes de apagar la luz.
Sin duda un libro que querrás contar antes dormir.

Libro para contar y enseñar.
Recomendado de 7 a 99 años.


Publicado originalmente en: istmo.mx
Comprar en: Gandhi | El Sótano





viernes, 27 de enero de 2012

Erase una vieja que se comió una mosca gris

Jeremy Holmes
Catapulta editores.
Buenos Aires, 2010
20 págs.

Érase un libro que no era un libro sino un objeto que no era un objeto sino un juego que no era un juego sino una vieja que se tragó una mosca gris; es la única manera que se me ocurre de describir este álbum ilustrado, donde el propio libro es parte de la historia y uno de sus personajes. La experiencia de leerlo comienza por dejarse mirar por unos grandes y penetrantes ojos que el propio libro tiene en la cubierta, son los de la vieja. Luego hay que desenfundarlo. Jeremy Holmes, el autor e ilustrador, cuidó hasta el más mínimo detalle; para abrirlo hay que desplazar una funda en forma de abrigo que cubre desde el cuello hasta los pies de nuestra vieja. Después habrá que pasar las páginas sobre su panza, dentro encontraremos el contenido de la historia y del estómago de la vieja que se tragó una mosca gris… y una araña y un pájaro y un gato y un perro y una serpiente y una vaca y un caballo. ¿Sabes qué le pasó? ¡Pero claro que lo sabes! y si no, tendrás que leerlo, eso sí, hasta desvelar la sorpresa de la última página.


Libro para contar.
Recomendado de 4 a 99 años.




Publicado originalmente en: istmo.mx
Comprar en: gandhi el sotano

martes, 11 de octubre de 2011

Zezolla


Rodolfo Castro / Richard Zela
Axial / Colofón. México, 2010
26 págs.

No siempre hubo cuentos, porque no siempre hubo niños. Lo que llamamos infancia comienza en occidente en épocas recientes, antes los niños eran personas en ciernes, y la infancia una época que convenía superar lo antes posible. En esta línea puede inscribirse Zezolla, un relato gráfico que recoge la versión italiana del siglo XVII del que quizá sea el cuento más antiguo del mundo, Cenicienta. Desde el prólogo, Rodolfo Castro advierte que en esta versión no encontraremos «azucarillos»; es una historia a modo de las que servían de advertencia y enseñanza, y que se contaban junto a las hogueras para instruir a los niños de los peligros del mundo.
El texto es impactante, subraya imágenes misteriosas, oscuras y diluidas no sólo en los fondos de acuarela de Richard Zela, sino en la bruma textual que el autor imprime a su relato. Sin duda, una magnífica mancuerna para contar la historia de siempre, capaz de sugerirnos una época en la que lo fantástico era la única salida a la brutalidad que componía la realidad.
Recomiendo esta lectura a adultos de todas las edades, sólo recuerden no dejarla al alcance de los niños.


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